Esta noche me he despedido de mis amigos, mis peregrinos que este año han decidido hacer el Camino Inglés. Aunque este año no ha sido por problemas económicos sino laborales, no he podido acompañarles por lo que al menos la sensación de no haber podido ir es menos traumática.

A este grupo de peregrinos se han unido mis dos nuevas amigas malagueñas, Carmen y Yolanda, en el cual vaticino que el año que viene volverán a repetir con nosotros su camino hacia la tumba del apóstol Santiago.  ¡Ultreia et suseia!